VERSOS EN EL JARDÍN DE NIÑOS
 
Mi entrada al kinder no fue tan fácil como la de los demás, debido a que tengo una discapacidad que me obliga a caminar con el apoyo de aparatos en las piernas y muletas en las manos.
Las maestras temían hacerse cargo de una niña “diferente” y no poderla cuidar de manera adecuada, así que les sugerían a mis papás inscribirme en una escuela especial.
A ellos no les gustaba la idea porque siempre han estado convencidos de que el mundo no se divide en dos: gente con o sin discapacidad. Sabían que yo debía integrarme con personas de todo tipo y convivir e incluso competir con ellas.
Así que mi mamá se dio a la tarea de hablar con la directora y con las maestras del Jardín de Niños Ángel de Campo (coincidentemente un escritor), ubicado en la colonia Industrial, muy cerca de nuestra casa.
Por fortuna, una educadora muy joven, mi querida seño’ Chayo, aceptó el reto y decidió hacerse cargo de la traviesa niña con muletas.
Llegó el mes de abril y con él los preparativos para el festejo con bailables del Día de las Madres. A esa edad yo no sabía que no podía bailar como lo hacían las demás niñas, así que la seño’ Chayo, en vez de decirme que yo no participaría, fraguó un plan para hacerme sentir importante. Esta actitud de mi maestra fue de las más trascendentes en mi vida para mi gusto por la poesía, para mi seguridad y, por qué no decirlo, hasta para mi egocentrismo.
Cuando mis compañeros salieron me dijo que ya se había enterado de que yo sabía leer, conocimiento del que me sentía muy orgullosa. También mencionó, lo recuerdo con claridad, que yo le parecía la niña más inteligente del grupo, apreciación que no tuve ningún empacho en creer. Entonces, me pidió que le ayudara en una tarea muy especial, subrayando que yo era la única que podía hacerlo. Me entregó un poema para que me lo aprendiera concienzudamente y lo presentara como número culminante en el festival del Día de las Madres.
El resultado fue una niña vestida de rosa, sentada sobre el escenario del Teatro del Bosque, dedicando a las mamás, pero sobre todo a su mamá, esta extensa poesía que se había esmerado tanto en aprender:
 
Mamacita dulce y buena
Hoy te vengo a festejar
Y a decirte muchas cosas
Porque es el día de mamá
 
Que mi cariño es muy grande
Que es ardiente y santo amor
Y que te quiero mamita
Con todo mi corazón
 
Sonaron tantos aplausos que el telón tuvo que volver a subir para que yo gozosa repitiera el poema.
Aquí 2 fragmentos
POESÍA DE LOS JUEVES
 
Y hablando de barcos. A pesar de que el señor Gutiérrez Vivó me había dicho que estaba en el barco equivocado, una mañana, cuando la información era muy densa, grave y difícil de digerir, volteó hacia mi estudio y me dijo: “Tere, por favor dinos un poema para escuchar algo agradable”.  Y como dicen que las oportunidades las pintan calvas, de inmediato abrí en la computadora uno de mis sitios favoritos de poesía: palabravirtual.com, y encontré de nuevo a Mario Benedetti, a quien considero el padrino de los poemas de los jueves.
 
 
NO TE SALVES
 
No te quedes inmóvil
al borde del camino
no congeles el júbilo
no quieras con desgana
no te salves ahora
ni nunca
no te salves
no te llenes de calma
no reserves del mundo
sólo un rincón tranquilo
no dejes caer los párpados
pesados como juicios
no te quedes sin labios
no te duermas sin sueño
no te pienses sin sangre
no te juzgues sin tiempo
 
pero si
pese a todo
no puedes evitarlo
y congelas el júbilo
y quieres con desgana
y te salvas ahora
y te llenas de calma
y reservas del mundo
sólo un rincón tranquilo
y dejas caer los párpados
pesados como juicios
y te secas sin labios
y te duermes sin sueño
y te piensas sin sangre
y te juzgas sin tiempo
y te quedas inmóvil
al borde del camino
y te salvas
entonces
no te quedes conmigo.
 
Mario Benedetti
 
 
Leer estas líneas resultó un gran éxito, nos llegaron muchísimas llamadas telefónicas, y al final del programa el señor Gutiérrez me planteó la posibilidad de incluir un poema diario en Monitor.
Le contesté que para no aburrir a la gente, y a nosotros mismos, le proponía que fuera una vez a la semana.
De esa manera comenzaron los jueves de poesía, y con ellos creció mi gusto por leer obras de este género, saber más acerca de los escritores, ir a librerías y buscar sitios en la internet.
Puedo decir con satisfacción que he aumentado con mucho cariño y entusiasmo la colección de poemas de toda mi vida y me he acercado a personajes de todos los tiempos. Además, los radioescuchas también nos han enviado sus poemas.
1 2
Este es un libro hecho con mucho fuego en el corazón.
 
En él se reúnen 100 de mis
poemas preferidos y una larga cascada de recuerdos que recorren todas las etapas de mi existencia.
 
Este libro contiene, además, un cd con poemas leídos por mi. Un regalo adicional al cariño con que llevé a cabo este proyecto.
 
Espero que quedes muy complacido con él. Ojalá tanto como lo estoy yo.
 
A la venta en librerías.
Octubre, 2008.
share
share